Nelly Miconi comparte una historia de amor, fe y generosidad
Con sus 93 años nos recibiò en la residencia 9 de Julio.
Con sus 93 años, Nelly Zelarrayàn de Miconi abrió su corazón en una emotiva entrevista. Desde la residencia 9 de Julio, donde reside desde hace un tiempo por decisión propia, repasó una vida marcada por la familia, el trabajo, la fe y el compromiso con los demás.
Es la esposa del recordado Oscar "Coco" Miconi, reconocido constructor y hombre profundamente ligado a las instituciones de Tornquist, especialmente a la Cooperativa Eléctrica y al Club Unión. Juntos formaron una familia con sus hijos, Luis Oscar y Oscar "Bocha" Miconi, que hoy se completa con nietas y bisnietos.
Durante la charla, Nelly recordó distintos momentos de su vida, pero hubo un tema que sobresalió por la claridad y la serenidad con la que lo expresó: la decisión de ingresar al Hogar Central.
"Venir a este lugar lo decidì yò". Cuando estaba todo hecho les avisé. No querían saber nada ellos", cuenta sobre la reacción de sus hijos, quienes no estaban de acuerdo con que dejara su casa.
Lejos de sentirse sola o desatendida, asegura que siempre estuvo rodeada de cariño. Ellos me hacían todo. Me preparaban la comida, me cuidaban, estaban pendientes de mí. Yo estaba bien."
Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que quería dar un paso al costado para que sus hijos pudieran disfrutar plenamente de sus propias vidas.
"Me di cuenta que uno llega a cierta edad y tendría que ser reglamentario venir a un lugar como este. Los hijos tienen que vivir su vida."
Nelly explicó que esa reflexión nació también de su propia experiencia.
"Yo tuve a mi papá y no me arrepiento. Mi hermana estuvo mucho con él. Pero sé lo que significa cuidar a un mayor. Me daba cuenta de que a veces no iban a algún lado porque estaba yo, porque había que atenderme. Eso te traba la unión familiar."
Con una profunda convicción religiosa, interpreta aquella decisión como parte del camino que Dios le tenía preparado.
"Pienso que Dios todo te lo manda. Lo lindo y lo feo. Cada uno cuando nace es irrepetible. Yo pensé: que vivan mis hijos. Tienen la vida que les toca."
Y agrega una frase cargada de fe y agradecimiento:
"Yo creo que fue un milagro de Dios y me decidí a venir."
Nelly también destacó el cariño con el que fue recibida en la residencia 9 de Julio y recordó con emoción una experiencia muy especial.
"Andrea fue la que me llevó a ver al obispo García Cuerva. ¡Divino! Me voy a morir y no voy a conocer otro cura como ese."
Con la lucidez que le dan sus 93 años, Nelly Miconi deja un mensaje que invita a la reflexión. Sus palabras hablan del amor entendido como un acto de generosidad, de la importancia de respetar el proyecto de vida de los hijos y de aceptar cada etapa con dignidad, serenidad y una profunda confianza en Dios.
Más que una historia personal, su testimonio es una enseñanza para muchas familias que atraviesan situaciones similares y una muestra de que el amor, muchas veces, también consiste en saber dar un paso al costado para que quienes uno más quiere puedan seguir adelante.












